jueves, 16 de junio de 2011

Hagamos un trato:

Yo te llevo el desayuno a la cama, no te digo una vez eh, sino todos los días de mi vida... ¿Beber?, lo justo, algún que otro trago ...poco más. Prometo portarme bien, maquillarme lo justo, darte tantos besos como me pidas. Ser lo que nunca nadie ha sido para ti, hacerte ver cosas que no existían. Prometo, también, olvidarme de los tacones, hacerte pasar ratos inolvidables, ser como soy por el hecho de estar contigo. Te aseguro, que a mi lado, no te faltarán sonrisas. Y, por supuesto, te prometo que jamás tendré tripa, que seré tu chica perfecta. Que te querré como nadie. A cambio de eso no te pido nada, simplemente que estés conmigo, ese es el trato.

¡!

A veces esperamos demasiado de otras personas, sólo porque nosotros estariamos dispuestos a hacer mucho más por ellas. Lo que jode, duele y decepciona es verlo. Sentirte sola. Y esque la gente no se entera de que en la vida no importa quien eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres. Que te acepte y te quiera incondicionalmente. Que la gente no tiene por qué entender lo que haceis. Que las cosas son sólo vuestras.Que se esfuerza por hacerte sonreir en todos los momentos. Un verdadero amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido.

martes, 14 de junio de 2011

Lo haría.

Todo lo que era mío, sólo mío. Y repentinamente me veo corriendo a través de un laberinto hecho de momentos: nuestro primer encuentro, el primer beso, la primera vez... La explosión enloquecida de eso por ti. Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte.Eso es lo que hubiera querido mostrarte. Abriendo los brazos en una reverencia infinita, mostrándote mi regalo, lo que sentía por ti.Ya está, eso es quizá lo que también hubiera querido decirte. Pero no pude. No pude decirte nada que tuvieras ganas de escuchar. Te miro y ya no estás. ¿Dónde te has metido? ¿Dónde está esa sonrisa que me convertía en náufrago de certezas, pero tan seguro de felicidad? A veces sólo buscas eso. Sí, pero no te das cuenta de que ese chico a la que tanto quieres se ha marchado, ya no está. ¿Eras tú la que la había inventado? Buscas en ese ósculo el desesperado sabor de todo aquello que has sentido, experimentado..., pero ya no está. ¿Quién te lo ha robado? ¿Escondido? ¿Robado? ¿Quién? He reencontrado sus ojos, pero no esa luz, no esa sonrisa que tanto he añorado. Ese dolor que experimentas, que no consigues entender de dónde puede llegar, que no te da explicaciones, que te hunde como una gran ola que no habías visto, que te ha cogido por sorpresa, que te revuelca, te quita la respiración, te hace rodar sobre la arena mojada, sobre esos pasos que te parecían tan ciertos en tu vida. Y en cambio, no. No lo son. Ya no. Y nunca sabes cuándo se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Aunque por lo general son instantes. Y ahora sé cómo hacerlo. Basta con no detenerse demasiado. En cuanto llega el recuerdo, hay que alejarse rápidamente, hacerlo en seguida, sin miramientos, sin concesiones, sin enfocarlo, sin jugar con él. Sin hacerse daño. Así, mucho mejor... Ahora ya ha pasado. La nieve se ha deshecho del todo. ¿Qué ocurre, que hay que pagar un impuesto para ser feliz? Si fuera verdad, lo pagaría a gusto... Pero qué ganas tengo de estar con él... Pero estoy fatal. Y además, me siento tan estúpida... No puedo creerlo, no es posible. Echo muchísimo de menos a ese imbécil, echo de menos todo lo que había soñado. Pues ¿sabes qué te digo, a ti, que no eres más que un asqueroso cenizo? No me importa nada de nada, ¡porque estoy loca! ¿De acuerdo? Sí, estoy loca, estoy loca por él, y por todo lo que había soñado para nosotros. O sea, que te lo digo: si te veo, te partiría la cara. Por no entenderte.Por no saber que piensas ahora, que piensas despues. Por mirarte y preguntarme a mi misma que coño estoy haciendo . Por todo lo que escondes, de mi, de ti, de todo. Por todos esos besos que me diste. ¿Quién te obligó? Nadie. Absolutamente nadie. Salieron de ti. Y se quedaron... en mí.

que lo que dices no se queda, porque le falta una mitad.

Estamos rodeados de todas aquellas cosas que no podemos ver, esas cosas que en el fondo son las que hacen que todo gire, que seamos como somos, que nuestros actos sean los elegidos. Son todos aquellos sentimientos, aquellas sensaciones, miradas, sonrisas, alegrías, tristezas... todo aquello que aunque no sea vea, se siente. Aunque no esté presente, está aqui. Todo eso es el centro de cada universo personal, de cada segundo que no está, de cada sonrisa que se va. Que poco a poco todo se nos escapa, que si no te duele, no es más; no es ni una alegría. Y dicen que si te cabe el cielo en un abrazo, siempre habrá una estrella para ti. No hay más. A mi me sirve con que no me amontones los problemas. Yo quiero vivir así, feliz. Ser capaz de elegir y decidir. Quiero decir te quiero y al día siguiente olvidarme de ti.Quiero hacer el bobo y sonreir, y si parezco una niña, mejor para mi.

Lo que dices no se queda, porque le falta una mitad.
-Tu niño interior.

Te llevaste sin querer, mi sonrisa en tu mirada.

+¿Entonces?
- Sólo se una cosa, todo esto de fingir que somos amigos, no funciona.

lunes, 6 de junio de 2011

ho voglia di te.



Lo que en un momento concreto nos parece perfecto, con el paso del tiempo, puede no serlo. Quizá entendamos que no era tan perfecto, y aunque lo hemos perdido, nadie dice que no podamos volver a encontrarlo, o incluso a mejorarlo.Aún así.. no hagamos ver que no pasa nada. Creo que lo peor es fingir que no ocurre nada. Si estás aquí, quiere decir que de alguna manera lo has superado. Por esto o por aquello. Por ella o por mí. Quién sabe. Pocas cosas se saben hoy en día. Si lo que vemos es realmente así, si existe vida en otros planetas, si una medicina para ancianos podría ser mortal... nada se sabe. Y por supuesto , menos eso. Muchisimo menos. Infinitamente menos. Ya se sabe cuando un amor se acaba se puede encontrar todo excepto un porqué. Y aún así.. aquí seguimos. Sin un motivo, sin una simple motivación. Pequeña. Insignificante. Nada. Sólo daño. Constante, frustrante. El pensar porque pasa esto, porque hay cosas que no se explican y que a la vez son tan... fuertes. Tanto que nada es capaz de describirlas. Tanto que el mismo daño que te hacen es aquella alegría que te producen. Y otra vez…otra vez tú. Pero no teníamos que volver a vernos…y siento todo mi dolor. No sé que haces. No sé que hago. Debería alejarme. Apartarme, sin molestar. Que siga tu vida, Ciao! Pero no, aquí sigo.Embobada. Atontada. Alocada, por tu puta sonrisa. La odio. Y por supuesto a ti tambien. Odio todo de ti. Esos ojos, ese pelo... esa mirada. Lo odio! Odio recordar cada una de tus frases cada vez que veo una situación parecida. Cada piropo, cada puta caricia. No sabes cuánto puedo llegar a odiar todo eso.. no sabes cuánto puedo ... necesitarlo. Ahora. Aquí. Sin más. Porque sí. Y no, no es así. Eso lo hacen las niñas pequeñas. Y yo, tengo que cambiarlo.. Pero claro, hasta tu lo dijiste! "Pareces una niña pequeña". Siempre lo decias, era algo típico en tí. Mirarme y decirlo. Besarme y repetirlo y así constantemente. Hasta ahora. Y mírame, lo soy. Una completa cría. ¿Pero, que quieres que haga? No pienso hacer nada. En parte me gusta sentirme así.. tengo el consuelo de... sentir. De poder decirte que... sólo tuya. Que por supuesto, más allá del mar y del fondo, allí abajo, más allá del horizonte. Y aún más, más allá del cielo y más allá de las estrellas, y aún más allá de la luna y más allá de lo que se esconde. Eso es, éste yo que sé que siento por ti. Y más aún. Porque esto es sólo lo que podemos saber.Por encima de todo aquello que no podemos ver, por encima de lo que no podemos conocer… Y me pregunto que sucedería si ni hubiera luz, nada equivocado, nada justo, qué sucedería si ni hubiera tiempo.Y me duermo... Si vuelves a mi mente. Basta pensar que no estás, que estoy sufriendo inútilmente, porque sé, yo lo sé, sé que volverás.De una forma o de otra. El problema empieza cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura…cuando solo de pensar en verlo con otra cruzarías a nado el océano. Cuando es su voz la idea de que a mí también me eche de menos.Cuando las palabras no bastan. Porque dentro quema algo que no se puede decir. Que no se consigue decir. Cuando quien tienes delante, en lugar de darte la respuesta que querrías, dice otra cosa. Dice más, dice demasiado. Ese demasiado que es nada, que no sirve para nada. Y que hace el doble de daño. Y el único deseo es devolver ese dolor. Hacer daño. Pero me da igual. Ahora sí que sí. Me da completamente igual. Tengo esto, por poco que sea. Otros no tienen nada. Y yo tengo mis recuerdos, malditos recuerdos que hacen daño, pero recuerdos. Bonitos. Preciosos recuerdos. Y... ¿sabes? Tengo que decirte que siempre he tenido ganas de ti. Por todo lo que he imaginado, soñado, deseado. Por lo que sé y aún más por lo que no sé. Por ese beso que aún no te he dado. Por el amor que nunca he hecho. Tengo ganas de ti, de ti entero. De tu errores, de tus éxitos, de tus equivocaciones, de tus dolores, de tus simples incertidumbres, de los pensamientos que has tenido y de los que espero que hayas olvidado, de lo pensamientos que aún no tienes. Tengo ganas de ti. Tengo tantas ganas de ti que nada me basta. Tengo ganas de ti y no sé ni si quiera por qué…Uf. HO VOGLIA DI TE.

Seguro debe haber un modo.

Se suele decir que cuando llega el tiempo en el que se podría, ha pasado aquel en el que se pudo. Y es tanta la verdad de lo dicho, es tanta la ansiedad que tenemos por vivir aquello que nos olvidamos de esto, de los más cercano. No sabemos cuan lejos puede llegar a estar un hecho y sólo somos capaces de fijar nuestra mirada en aquel punto alejado al que deseamos ir, olvidandonos del camino que debemos recorrer para poder alcanzarlo. Por el camino, vamos soltando lastres, vamos dejando partes de nosotros mismos, que, a fin de cuentas, es perdernos poco a poco. Vamos sintiendonos mejor y dejamos mentiras, falsedades... por dejar dejamos hasta amistades y nos quedamos con los sueños, con aquella parte de nuestra memoria que, aunque sea irreal, nos hace sentir bien. Aquí puedes robar sueños de todo tipo, sueños que, no obstante no mueren. Miedos, esperanzas, ilusiones, libertad. Los sueños no cuestan nada, y nadie puede reprimirlos. Yo, quisiera una magia que se encendiera por la mañana y no se apagase por la noche. Alguien a quien mirar y a quien decir las cosas que aquí escribo. Sentir que , por una vez, todas y cada una de mis palabras tienen un destinatario, uno que pueda entender a la perfección lo que yo llevo dentro, lo que suelto en esos momentos. Futuro. Sienta bien pensar en el pasado cuando el futuro da miedo. Cuando no sabemos lo que nos deparará, y por muchas cosas malas vividas, ya han pasado. No están, terminaron. Y continuamos en nuestro mundo, viviendo aquellas fantasías.En la vida no se puede tener de todo; sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida. Y lo que a veces, pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento. Por ello debemos avanzar. Hacia adelante. Seguir , cueste lo que cueste. Y ahí entras tú, esa fuerza que me hace ir hacia allí, seguir luchando. Así, de repente. Sin nada que decir. Apareces. Y te metes en mi vida, sin que yo te lo pida. ¿Que haces? No te necesitaba. Estaba mejor así, sin comederos de cabeza. Sin malos ratos.Mal de amores. Y no se cura fácilmente. No existen medicinas. Ni remedios. No se sabe cuándo pasará. Ni siquiera se sabe cuánto duele. Sólo el tiempo lo cura. Mucho tiempo. Porque cuando mayor ha sido la grandeza de un amor, tanto o más largo resulta el sufrimiento cuando éste se acaba. Y no grandeza se refiere a la duración, sino a la pasión, a ese éxtasis, a ese punto máximo en el que el motor te puede llevar, a esos brazos. Y nos reprimimos a no pensar, a darnos por vencidos, a sentir que es propiedad, lo que en realidad no es cierto. Ninguna relación humana contempla la posibilidad de que uno se halle en posesión del otro. En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos puede encontrar por sí sóla. Y no nos sirve. Seguimos ahí, luchando. Corazón y razón. Porque dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Y que pasa...¿cuando no hay esperanza? Cuando desde el principio no la tienes, cuando comienzas a ciegas en un callejon oscuro. Cuando no tienes voz en medio de un montón de ruido . Silencio irritante. Pasan los minutos. Pasan las horas. Pasa algún día. He leido de todo. He hecho de todo. Pero resulta muy dificil escapar al propio silencio. Lo dijo hasta un sabio japonés: puedes escapar al ruido del río y de las hojas al viento, pero el verdadero ruido está dentro de ti. Y es entonces cuando te das cuenta de que el ser humano siempre ha buscado amar y ser amado, siempre ha creído ver en el amor una especie de catarsis o fuerza liberadora que lo podía todo, creo que esto es así desde que el mundo existe, aunque siempre se ha de estar preparado para la otra cara de la moneda, y no acabar destruido.

Aquello no es sabiduría, es locura.

Ese motor que te da fuerza, rabia, determinación. Ese motor que te da un motivo para volver a casa, para buscar otro gran éxito, para trabajar, cansarte, esforzarte, para alcanzar la meta final. Ese que te hace ver lo que pocos pueden, que te ayuda a levantarte cada vez que te caes, que te llena con la simplicidad de una sonrisa, que hace que vivas cada segundo, llores de alegría, te quedes helada y agradezcas cada muestra de cariño por minúscula que sea, porque ahí está la verdadera grandeza, en las cosas pequeñas.Ese que te hace saber que no pretendes apropiarte del corazón de otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. El que te hace ser consciente de que hay respuestas que quizá deban cambiarse. Ese motor que, después, decide hacerte descansar justo entre sus brazos. Fácil. Mágico. Perfecto. Ese motor amor.

sábado, 4 de junio de 2011

Mareos constantes.

Sientes eso que ocurre después de montarte en una barraca que da unos giros funambulísticos, después de mil vueltas en la gallinita ciega, meterse algo, fumar, beber, darte un golpe en la cabeza... Como si fueras esas burbujas que son agitadas con el champán el 31 de diciembre, ese bote de ketchup a punto de terminar, ese batido de chocolate que nunca se termina de mezclar. Como si tubieras fobia a las alturas y estuvieses en el piso 250 de una torre en medio de la ciudad, como si te levantases rapido después de dormir, como un olor muy fuerte a colonia, que se te revuelva el estómago, como montar en un barco. Como todo eso, como otras muchas cosas más... Todo esto produce una sensación agoviante, de perdida de equilibrio, desagradable. Sensación que quiero lejos. Mareos, continuos y repetidos. Por esto y por aquello. Hoy de uno y mañana de otro. Los cuales producen... cansancio. Detesto sentirme así, detesto tener todo el día una sensación tan amarga dentro de mí. Dicen que cada uno ve lo que le interesa y yo ya no se ni lo que me interesa porque no se ni lo que veo. Hoy veo que todo está en blanco y negro, mañana apareces y todo se vuelve de color. Me tiro media vida pensando por qué hice lo que hice y la otra mitad que es lo que ocurrirá con mis amigos, mis familiares, conmigo.... contigo. Y ya basta de pensar, voy a fijarme en el presente. El tiempo corre. Fiu. Y se marcha, y yo no voy a perderlo, tengo amigas por las que vale la pena vivirlo así, feliz. Porque ya, no me queda mucho más que decir. Que te quede claro: voy a aprobecharlo, contigo o sin tí.

jueves, 2 de junio de 2011

Inestable.

Levantarse de madrugada... y lágrimas. Lágrimas por doquier y de repente, una sonrisa. No vale la pena estar mal. Y a dormir, como si nada. Nada mas importa. Es hora de pensar en ti. Y otra vez arriba, no puedes dormir. Ahora para aquí, ahora para allí y.. nada. Absolutamente nada es capaz de hacer que te duermas. Y luego.. oscuridad, tu cansancio te ha permitido dormir unas horas... de descansar, ni hablamos. Y toca desayunar, que se te quitan hasta las ganas, pasas el día como puedes. Mejor ni pensar en ello. Llaman los amigos, sales a la calle, sonries... la rutina diaria. Yo creo que tengo la sonrisa pegada en la cara. Una canción. Escuchas, atenta. Lo peor. No deberías haberlo hecho, ha sido lo peor que has podido hacer. Aquella frase, aquella maldita frase que tiene cada canción... la has oido. Estas.. perdida. Más que eso. Incomprensible como algo puede hacer que recuerdes, que pienses en todo aquello que deberías alejar de tu mente. Olvidas todo, menos lo que deberías y sigues ahí. Por qué esto. Por qué aquello. Y nada, sin respuestas. Y entonces viene una vez más. Frío, más bien helada. Oscuridad a donde quiera que mires, total, no ves nada. Soledad en todas las esquinas, en todos los escondites. Y así te sientes, una vez más. Pasas de sonreir ... a llorar. Ya no sabes ni por qué ocurre. No sabes ni cómo consigues soltar una puta lágrima más, no deberían quedar. Y dale que te pego, no paras de llorar. Como alma que lleva el diablo. Unas lágrimas de cocodrilo, así las suele llamar mi madre. No sabes si es rabia, si es pena, si es... incertidumbre. Tan sólo tienes clara una cosa. Idiota. Vuelves a ser esa idiota que lo pasa mal, sin motivo aparente, y que una vez más esta....Sola.

Todo siempre acaba igual.

Dicen que no hay mas ciego que el que no quiere ver, pero a veces la vida no te permite esa opcion. Apaga la puerta. Cierra la luz. Huelo tu permufe. Miro y no eres tú. Y así, locura tras locura, te adentras en un mundo de locos, en el que cada amargura es una salida a otra, otra imaginación. Fantasía. Imaginas que todo está bien , y que por supuesto... es real. Sino, ¿qué sentido tendría ese enloquecimiento extremo? Todo, entonces, tiene sentido. Que se suba hacia abajo, que se vea sin mirar. Ojos que no ven, corazón que no siente, ¿era así, no? Sino no lo entiendo. Y no quiero preguntar. Esta vez no, no preguntaré para no hayar respuesta. No preguntaré para malgastar palabras, es el don más valioso. O no. Ya no lo sé, se oye mucho eso de una imagen vale más que mil palabras. Pero entonces... ¿en que quedamos? Miramos aquellas imagenes oscuras, alumbradas por una sonrisa lejana, oímos aquellas palabras de gente conocida o no tan conocida... palabras vacías, ajenas a todo aquello que ocurre. No sirven de nada. Ninguna palabra es capaz de expresar lo que sentimos. Sentimientos. Asco. Escóndelos , por favor. No quiero verlos, a ti tampoco. Quédate con ellos, ahí. Prefiero no saber. Prefiero no pensar. Pero ya es tarde. Tic -tac . Y... zas! El reloj se para, tu tiempo se ha ido. No lo has aprobechado... y ves, que algo brilla... ah si! Es tu sonrisa, te la dejaste ahí, escondida en el fondo del cajón, olvídada cuando empezaste a recordar... todo lo que viene va, todo lo que sube , baja. O eso me enseñaron. Ya no entiendo nada, ni a ti, ni a mi, y me mareo. Mar... recuerdo.. no, esta vez no, esta vez no voy a recordar. Ya está, dejo de hablar y se acaba. Dejo de escribir y basta. Yo... me voy con las olas a otra parte.. su zarandeo estilistico, su brisa marina olor a tu sonrisa.. Y ya está, esta vez me voy para no volver.

Condenada.

Ya hace un tiempo. Echas cuentas y ves que nada ha mejorado, que todo sigue igual. Mal. Todo está mal. El tipex no cuenta cuando cometes errores con permanente. La soledad invade cada cuerpo, cada célula de aquella piel, de aquel tacto. Pero no hay más, no hay más nada y es la cruda realidad. Acabar. Acabar como si nada.Sin ton, ni son. Puf. Como agua que lleva el diablo, como una ráfaga de luz. Ráfaga que te ciega, te ciega en la propia oscuridad. Y no puedes ver. Ni lo más cercano. Sientes. Cada caricia, la piel, esa piel suave, tacto seda. Tu piel. La que evoca mis sentidos. La que los llama a todos, los pone alerta. Primero, segundo, tercero, cuarto, quinto... incluso sexto sentido. Puede que hasta un septimo. Pecados capitales. Tu y la lujuría, la pasión por lo anhelado, por esa sensualidad indescriptible, esa forma de besar. El deseo de aquel susurro cercano a mi oído. El que me hacia arañar como una fiera. Bestia. No.. bestial. Un beso, aquel como otro ninguno, aquel como un día de ayuno, largo, intenso, que no te permite pensar en nada más. Que te hace extremecerte, que te permite aquella sensibilidad, aquella estabilidad inquietante, desequilibrada tal vez. Y luego... todo. Se junta, se une. Forma un cúmulo de cosas, sensaciones mejor dicho. El peso que oprime mi pecho, puede que sea el corazón. Si, eso creo. No deja de latir, lo escucho a mil por hora. Todo tu culpa. Entre tu y la pasión no me dejais centrarme. Necesito aire. Ahora sí, ya está todo bien. Mis manos agarran las tuyas, y yo sentada sobre tí. Como siempre sueltas una de tus frases, de aquellas picaronas que me hacen sonreir. No pasa nada, es lo mejor en estos momentos. Aliviamos tensión. Disfrutamos el momento. No hay nada como esto, no hay nada como tu pecho, como el dormir junto a ti. No lo hay, estoy segura.
Y sin querer, no quise. No conseguí nada, tampoco hice. Abracé lo que pude, me reprimí a todo aquello que deseaba, lo que me hacia sentir bien. Y aqui andamos, mejor dicho esperamos. Un tren que se marchó. Allí. A lo lejos. ¿ Tú puedes verlo? A veces, tarde para arrepentirse dicen. Otros, mejor tarde que nunca. Yo, condenada a esa tortura, de no haber querido lo que ahora quisiera querer, de no haber sabido ver lo que pude tener.

miércoles, 1 de junio de 2011

no hay nada peor que quien espera algo... y no encuentra nada.

Pasa el tiempo y con ello la vida, y un día, de repente, te da por mirar atrás y ves que no has recorrido casi nada. Has perdido el tiempo. Discutir. Dormir. Llorar. Perder momentos y sustituirlos por malos ratos. Así, sin más. Sin un motivo. Sin un simple por qué. Y hay muchas cosas que no están y cada instante es un peso enorme, insostenible. Y entonces, simplemente, querrías no estar tú. Desaparecer. Paf. Sin demasiados problemas, sin molestar. Pero es imposible. Desearías ser esa paloma que desaparece al taparla con un pañuelo, o ese conejo dentro de un sombrero. Y ya no está, no está y basta. Pero no lo eres, y esa es tu realidad. Caminas por la calle, respirando ese aire que no te produce ninguna satisfacción. Sonríes a la multitud. Y miras, pero no lo ves. No ves nada claro, no entiendes nada. Sólo sabes que pasa gente a tu alrededor, caminando, volviendo a sus vidas ajetreadas mientras tú... mientras tu no eres capaz de avanzar. Y gente nueva entra en tu vida, como si nada. Zas! "¡ya estoy aquí!", y ya está, no llaman ni a la puerta, ni se molestan. Entran, sin más. Y muchas de ellas no se quedan, hay gente que sólo está de paso. Otras están ahí. Diferentes entre sí. Únicas, se puede decir. Pequeños detalles. Sonrisas, a veces amargas. Va y ven de las cosas. Situaciones, incomodas, confusas, divertidas... en el fondo, situaciones. Y en la calle ruido. Un inmenso ruido envuelto en silencio. Y recuerdas, como de costumbre. Pero... no. Son tantas las cosas que echo de menos... Pero hoy tengo ganas de no pensar.Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdida. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando quieres, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver. Dejame seguir, desde este punto. Entre ruinas del pasado y el placer del presente. Y vuelve, vuelve ese olor, y con ello esa sonrisa que soy incapaz de olvidar...Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras. Buscar. Loca. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarle otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba: ¿Le habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpida, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. Perdemos el tiempo buscando un porqué. Pero a veces no existe. Y por triste que parezca, ésa es precisamente la explicación. No hay nada que saber, ciertas cosas las sientes, las sientes y basta. Reaccionas. Te das cuenta. Un beso lo es todo. Un beso es la verdad. Sin demasiados ejercicios de estilo, sin retorcimientos extremos, sin enroscamientos funambulísticos. Natural, lo más bonito. Lo más bonito... tú.

En el cajón de la memoria, guardo trocitos de la historia.

Aún recuerdo esas noches vividas, esos besos que no dimos, esas caricias que nunca terminaron. Recuerdo cuando tus manos rozaban mi cuerpo, poco a poco, con ritmo constante, sin pausa; todos esos susurros, todo tu cuerpo junto al mío. Recuerdo todos y cada uno de tus detalles: tu pelo, tus ojos color coca-cola, tus labios.. por recordar recuerdo hasta tu sonrisa, esa sonrisa picarona después de cada beso, aquella que salía después de una frase en la que , por supuesto, también me hacias sonreir a mí. Lo recuerdo como si fuera ayer, cuando saliamos por la puerta abrazados y recorriamos todo el camino hasta mi casa sin soltarnos, besandonos... Lo recuerdo todo con una exactitud infinita, como el tacto de tus labios al rozar los míos, el susurro de tu aliento, el sabor de tus besos. Todo aquello que recuerdo me produce una sensación diferente a las demás, pues no es una sensación cualquiera, es ... esa sensación. Aquella que sólo consigues tú, tú y tus recuerdos, tú y tus caricias, tú y esos besos, los que nunca nadie me ha vuelto a dar igual, los que nunca podrán ser sustituidos. Recuerdo como si fuera ayer aquella noche en la que mi cabeza estaba apoyada sobre tu piel de hielo, lo recuerdo tal y como era... aquella noche fue mágica e inexplicable pues.. no hubo ni magos, ni trucos.

se me atragantan tus noches, tus días, aún peor.

Comportarse, ser correcta, educada, sensata, responsable, seguir las reglas, no romperlas nunca, respetar, callar, entender, estudiar, ser paciente, luchar, marcarse unas metas, no hacer locuras, pensar antes de actuar. Es la rutina diaria de tener que ser como los demás quieren que seas. Tener que seguir al pie de la letra todas y cada una de las normas, ser una más , tener que hacer lo que se debe, lo que se supone que es tu obligación; con lo que sólo conseguimos ser uno más del monton. Una más de todas esas personas que están cansadas de tener que soportar el peso de esa resposabilidad, o una en contra de todas aquellas que no entienden que es tener que hacer y ser como desean otros, no poder ser libre y poder decidir que te apetece o deja de apetecer, cuales son tus propias reglas.
No hay nada como vivir la vida tal y como tu quieres que sea ella, romper las reglas una y otra vez sólo para ver que existen, volverte irresponsable, hacer cosas que no tengan un minimo de sentido, ser irrespetuosa con lo que se lo merecen, vivir cada segundo, sólo a tu manera.Traspasar los límites con frecuencia y sentir el susurro de una libertad anhelada. Hacer lo prohibido por esa sensación, sentir esa excitación al besar a alguien que no deberías o que el resto del mundo cree que no, luchar por esos sueños que sí que son tuyos. Beber si te apetece, hacer lo que otros te impidan y demostrar de una vez al mundo que tú estas aquí, que existes y que por supuesto, nada ni nadie podrá detenerte, porque estas aqui para comerte el mundo.

Hagámoslo, los locos hacen locuras.

Viajemos lejos, donde nadie pueda nunca encontrarnos, donde la realidad existente sea la nuestra propia, donde no importe el tiempo. Vayamos sin importar como llegar, ni cuan alejado del mundo se encuentre. Marchemonos porque exista uno solo, por que sea algo diferente y único, porque la vida no sea monotonía y rutina, porque podamos apostar por algo propio, por esas pequeñas cosas que no se dan en otros momentos.
Hagámoslo porque sí.