Ya hace un tiempo. Echas cuentas y ves que nada ha mejorado, que todo sigue igual. Mal. Todo está mal. El tipex no cuenta cuando cometes errores con permanente. La soledad invade cada cuerpo, cada célula de aquella piel, de aquel tacto. Pero no hay más, no hay más nada y es la cruda realidad. Acabar. Acabar como si nada.Sin ton, ni son. Puf. Como agua que lleva el diablo, como una ráfaga de luz. Ráfaga que te ciega, te ciega en la propia oscuridad. Y no puedes ver. Ni lo más cercano. Sientes. Cada caricia, la piel, esa piel suave, tacto seda. Tu piel. La que evoca mis sentidos. La que los llama a todos, los pone alerta. Primero, segundo, tercero, cuarto, quinto... incluso sexto sentido. Puede que hasta un septimo. Pecados capitales. Tu y la lujuría, la pasión por lo anhelado, por esa sensualidad indescriptible, esa forma de besar. El deseo de aquel susurro cercano a mi oído. El que me hacia arañar como una fiera. Bestia. No.. bestial. Un beso, aquel como otro ninguno, aquel como un día de ayuno, largo, intenso, que no te permite pensar en nada más. Que te hace extremecerte, que te permite aquella sensibilidad, aquella estabilidad inquietante, desequilibrada tal vez. Y luego... todo. Se junta, se une. Forma un cúmulo de cosas, sensaciones mejor dicho. El peso que oprime mi pecho, puede que sea el corazón. Si, eso creo. No deja de latir, lo escucho a mil por hora. Todo tu culpa. Entre tu y la pasión no me dejais centrarme. Necesito aire. Ahora sí, ya está todo bien. Mis manos agarran las tuyas, y yo sentada sobre tí. Como siempre sueltas una de tus frases, de aquellas picaronas que me hacen sonreir. No pasa nada, es lo mejor en estos momentos. Aliviamos tensión. Disfrutamos el momento. No hay nada como esto, no hay nada como tu pecho, como el dormir junto a ti. No lo hay, estoy segura.
Y sin querer, no quise. No conseguí nada, tampoco hice. Abracé lo que pude, me reprimí a todo aquello que deseaba, lo que me hacia sentir bien. Y aqui andamos, mejor dicho esperamos. Un tren que se marchó. Allí. A lo lejos. ¿ Tú puedes verlo? A veces, tarde para arrepentirse dicen. Otros, mejor tarde que nunca. Yo, condenada a esa tortura, de no haber querido lo que ahora quisiera querer, de no haber sabido ver lo que pude tener.
No hay comentarios:
Publicar un comentario