El sentir que te fatigas con sólo ver su carita de niño, que tu corazón va a su bola y no encuentras el mando de tu vida para darle al puto pausa. Por que no necesitas, no necesitas el corazón. Porque para vivir no lo necesitas, está claro, que le necesitas a él. ¡Ni que te ayudase a respirar! Si cuando le ves, es la causa de todos tus males. Que se acelera sin control y no sabes como pararlo y sólo sientes que tienes que seguir mirándole, que es lo mejor que te ha podido pasar en mucho tiempo, teniéndolo tan cerca pero a la vez tan lejos. Y te deja de importar todo, tanta gilipollez. Por fin el aburrido mundo para, deja de girar. Para algo que hace y lo hace mal. Demasiado tiempo de día, poca noche. Para un momento en el que te sientes bien... El resto del tiempo te limitas a odiar. Odiar esos aires que se trae que hacen que se te caiga la baba, esa chulería que aborreces que le matarías, a besos. Ese pelo , que sólo el sabe llevar. Esa chupa en pleno invierno y su inconfundible manera de caminar que te dan ganas de pillarle por banda. O esa puta sonrisa que te hace derretirte y ser dócil, como una idiota. ¿Cómo es posible llegar a odiar tanto algo? Puede que porque no soportas ese tipo de gente, porque te van más otros rollos, o simplemente porque te importa tanto que te limitas a negarlo una y otra vez y la única manera que tienes para poder llevar lo que sientes, es odiarlo una y otra vez, porque el día que dejes de hacerlo caerás rendida en sus brazos, y entonces, no podrás hacer absolutamente, nada.
miércoles, 27 de julio de 2011
Mejor será que no caigas.
¿Sabéis esa sensación de ahogo sin agua? ¿Ese sofoco sin apenas una chispa? ¿Ese peso enorme de algo que se te abalanza y no puedes pararlo? ¿Eso que algún gilipollas decidió llamar amor?
El sentir que te fatigas con sólo ver su carita de niño, que tu corazón va a su bola y no encuentras el mando de tu vida para darle al puto pausa. Por que no necesitas, no necesitas el corazón. Porque para vivir no lo necesitas, está claro, que le necesitas a él. ¡Ni que te ayudase a respirar! Si cuando le ves, es la causa de todos tus males. Que se acelera sin control y no sabes como pararlo y sólo sientes que tienes que seguir mirándole, que es lo mejor que te ha podido pasar en mucho tiempo, teniéndolo tan cerca pero a la vez tan lejos. Y te deja de importar todo, tanta gilipollez. Por fin el aburrido mundo para, deja de girar. Para algo que hace y lo hace mal. Demasiado tiempo de día, poca noche. Para un momento en el que te sientes bien... El resto del tiempo te limitas a odiar. Odiar esos aires que se trae que hacen que se te caiga la baba, esa chulería que aborreces que le matarías, a besos. Ese pelo , que sólo el sabe llevar. Esa chupa en pleno invierno y su inconfundible manera de caminar que te dan ganas de pillarle por banda. O esa puta sonrisa que te hace derretirte y ser dócil, como una idiota. ¿Cómo es posible llegar a odiar tanto algo? Puede que porque no soportas ese tipo de gente, porque te van más otros rollos, o simplemente porque te importa tanto que te limitas a negarlo una y otra vez y la única manera que tienes para poder llevar lo que sientes, es odiarlo una y otra vez, porque el día que dejes de hacerlo caerás rendida en sus brazos, y entonces, no podrás hacer absolutamente, nada.
El sentir que te fatigas con sólo ver su carita de niño, que tu corazón va a su bola y no encuentras el mando de tu vida para darle al puto pausa. Por que no necesitas, no necesitas el corazón. Porque para vivir no lo necesitas, está claro, que le necesitas a él. ¡Ni que te ayudase a respirar! Si cuando le ves, es la causa de todos tus males. Que se acelera sin control y no sabes como pararlo y sólo sientes que tienes que seguir mirándole, que es lo mejor que te ha podido pasar en mucho tiempo, teniéndolo tan cerca pero a la vez tan lejos. Y te deja de importar todo, tanta gilipollez. Por fin el aburrido mundo para, deja de girar. Para algo que hace y lo hace mal. Demasiado tiempo de día, poca noche. Para un momento en el que te sientes bien... El resto del tiempo te limitas a odiar. Odiar esos aires que se trae que hacen que se te caiga la baba, esa chulería que aborreces que le matarías, a besos. Ese pelo , que sólo el sabe llevar. Esa chupa en pleno invierno y su inconfundible manera de caminar que te dan ganas de pillarle por banda. O esa puta sonrisa que te hace derretirte y ser dócil, como una idiota. ¿Cómo es posible llegar a odiar tanto algo? Puede que porque no soportas ese tipo de gente, porque te van más otros rollos, o simplemente porque te importa tanto que te limitas a negarlo una y otra vez y la única manera que tienes para poder llevar lo que sientes, es odiarlo una y otra vez, porque el día que dejes de hacerlo caerás rendida en sus brazos, y entonces, no podrás hacer absolutamente, nada.
viernes, 15 de julio de 2011
El amor es algo maravilloso que saca lo peor de nosotros. Pero tranquilos, porque de lo peor de nosotros... puede surgir el amor.
Eso que te da miedo, que aborreces. Sí, no disimules, no te mientas más. Lo sabes y al igual que tú, también lo sé yo. Y por eso te limitas a pensar que no existe, que no puedes llegar a tener esa sensación, o por lo menos, no de nuevo. Y te escondes detrás como un niño pequeño, cobarde e iluso que piensa que aquello que oculta deja de existir. Y todo porque te da miedo sentir. Volver a caer en esa red de verdades y mentiras tan entrelazadas entre sí que una pequeña duda puede enredarlo todo aún más. El problema es que el amor no es algo que puedas poner en duda, es una ola que se te lleva por delante, un puño que te deja K.O. , un incendio que te abrasa por dentro. Y da igual lo mucho que sepas nadar, bucear, las maniobras de evasión que sepas hacer en un segundo. Aún asi te lleva. Te lleva consigo y no te suelta. Y eso es a lo que tienes miedo. A volver a depender de alguien , a volver a mirar a alguien y darte cuenta de que una sonrisa lejana puede ser algo que te llene tanto que no puedas controlarlo. Pero en eso consiste, en ser incontrolable. En, por una vez, dejarte llevar por lo más profundo, sin siquiera saber acaso que es. Porque entonces nada más importa y eres capaz de hacer lo que sea, creeme, lo que sea. Por amor soy capaz de hacer lo más vil, rastrero y miserable; porque el amor es algo maravilloso que saca lo peor de nosotros, y si dejas escapar a alguien como yo, te arrepentirás el resto de tu vida, y lo sabes. Y ese miedo no es nada, no es nada comparado con lo que debería ser. Porque el verdadero amor debería acojonarnos... Debería destruirnos para resucitarnos después, eso es para mí el amor. Y lo que tú llamas amor, pues... es una imitación hecha en Taiwan.
.
No soy la más divertida, ni, por supuesto, la más cariñosa. No soy la más fuerte, es más me derrumbo con facilidad. Tampoco soy la más guapa, ni la más simpatica y mucho menos la más lista.No soy la chica de tus sueños, ni la que tiene la sonrisa más bonita. Puede que mis ojos no tengan un color especial, ni mi mirada te transmita una sensación diferente. Puede que sea un poco impuntual, y que, a veces se me olviden las fechas señaladas. Que en ocasiones, parezca una niña pequeña y que los momentos a mi lado no sean de otro mundo. Quizá tenga mucho carácter y demasiados defectos.Seguramente encontrarás a chicas que tengan muchas más virtudes que yo, y que sean perfectas para ti, pero ... ¿sabes que? Ninguna de ellas podrá llegar a quererte como lo haga yo.
martes, 12 de julio de 2011
no sé si entenderás.
Yo sólo se que detrás de cada nube, el cielo siempre es azul, que hay más estrellas que noches te puedo regalar, que la luz de un nuevo día, me hace despertar. Yo, sólo sé, que me espera a la vuelta la felicidad, que las miradas son mucho más que pura simplicidad. Y me pregunto dónde guardar la monotonía de los viejos días, dónde estan las ganas de volver a verte. Yo sólo se que la vida me regala otra oportunidad. Que si algo está frio, es porque quizá, necesita calor. Que los besos no estan para guardarselos. Yo sólo se que el tiempo se me escapa sin saber porque, que hay lunas que se esconden cada amanecer. Yo, sólo sé, que no se absolutamente, nada.
lunes, 11 de julio de 2011
Es hora, de darle color.
Supongo que la vida no es fácil, o eso dicen los mayores. Que los problemas que tenemos ahora no serán ni la mitad de los que tengamos cuando crezcamos, que la vida da mil vueltas y que el que algo quiere algo le cuesta. No sé si viviré en un adosado o tal vez en un apartamento de cincuenta metros cuadrados, si la vida me dará oportunidades o me las tendré que buscar. Puede que sólo sean dichos o que las personas que han vivido saben de lo que hablan. Lo que es cierto es que no hay que quedarse abajo, complejo aceite. A veces me pregunto el porque de las cosas, aunque no las tengan. El motivo de una simple sonrisa, de aquellas miradas, de esas cosas que no se dijeron. Suponemos que la vida es un camino que nos conduce hasta el final, y que hay que caminar, y caminar. Nada más que caminar. Que consiste en añadir días a tu vida. Para mi la vida es otra cosa. Puede que sea diferente de verdad, o que como a otras muchas, sólo me lo llamen por alagar. Pero, como decía, para mi la vida es otra cosa. Para mi consiste en disfrutar al caminar, en sonreir al descansar y cuando comience a chispear, aprender a bailar. Tiene que ver con la felicidad que tu quieras recibir, las cosas que estes dispuesta a soportar y perdonar, las personas que nunca quieras olvidar. Fantasear, imaginar. Soñar con volar. Pensar, cada noche, que el mundo no te vale, que eres demasiado grande. Y cuando algo te influya, que baste con pensar que tu eres más fuerte que todo eso. Para mi, todo eso no significa vivir. Significa, mucho más. Para mi supone estar con una sonrisa veinticinco horas al día, supone alegrar a los demás, supone crear mi mundo especial. A mi , no me vale con morirme mañana y haber vivido algo. Yo quiero todo, quiero vivirlo todo, pues no consiste en añadir días a tu vida, sino, vida a tus días.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


