lunes, 6 de junio de 2011

ho voglia di te.



Lo que en un momento concreto nos parece perfecto, con el paso del tiempo, puede no serlo. Quizá entendamos que no era tan perfecto, y aunque lo hemos perdido, nadie dice que no podamos volver a encontrarlo, o incluso a mejorarlo.Aún así.. no hagamos ver que no pasa nada. Creo que lo peor es fingir que no ocurre nada. Si estás aquí, quiere decir que de alguna manera lo has superado. Por esto o por aquello. Por ella o por mí. Quién sabe. Pocas cosas se saben hoy en día. Si lo que vemos es realmente así, si existe vida en otros planetas, si una medicina para ancianos podría ser mortal... nada se sabe. Y por supuesto , menos eso. Muchisimo menos. Infinitamente menos. Ya se sabe cuando un amor se acaba se puede encontrar todo excepto un porqué. Y aún así.. aquí seguimos. Sin un motivo, sin una simple motivación. Pequeña. Insignificante. Nada. Sólo daño. Constante, frustrante. El pensar porque pasa esto, porque hay cosas que no se explican y que a la vez son tan... fuertes. Tanto que nada es capaz de describirlas. Tanto que el mismo daño que te hacen es aquella alegría que te producen. Y otra vez…otra vez tú. Pero no teníamos que volver a vernos…y siento todo mi dolor. No sé que haces. No sé que hago. Debería alejarme. Apartarme, sin molestar. Que siga tu vida, Ciao! Pero no, aquí sigo.Embobada. Atontada. Alocada, por tu puta sonrisa. La odio. Y por supuesto a ti tambien. Odio todo de ti. Esos ojos, ese pelo... esa mirada. Lo odio! Odio recordar cada una de tus frases cada vez que veo una situación parecida. Cada piropo, cada puta caricia. No sabes cuánto puedo llegar a odiar todo eso.. no sabes cuánto puedo ... necesitarlo. Ahora. Aquí. Sin más. Porque sí. Y no, no es así. Eso lo hacen las niñas pequeñas. Y yo, tengo que cambiarlo.. Pero claro, hasta tu lo dijiste! "Pareces una niña pequeña". Siempre lo decias, era algo típico en tí. Mirarme y decirlo. Besarme y repetirlo y así constantemente. Hasta ahora. Y mírame, lo soy. Una completa cría. ¿Pero, que quieres que haga? No pienso hacer nada. En parte me gusta sentirme así.. tengo el consuelo de... sentir. De poder decirte que... sólo tuya. Que por supuesto, más allá del mar y del fondo, allí abajo, más allá del horizonte. Y aún más, más allá del cielo y más allá de las estrellas, y aún más allá de la luna y más allá de lo que se esconde. Eso es, éste yo que sé que siento por ti. Y más aún. Porque esto es sólo lo que podemos saber.Por encima de todo aquello que no podemos ver, por encima de lo que no podemos conocer… Y me pregunto que sucedería si ni hubiera luz, nada equivocado, nada justo, qué sucedería si ni hubiera tiempo.Y me duermo... Si vuelves a mi mente. Basta pensar que no estás, que estoy sufriendo inútilmente, porque sé, yo lo sé, sé que volverás.De una forma o de otra. El problema empieza cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura…cuando solo de pensar en verlo con otra cruzarías a nado el océano. Cuando es su voz la idea de que a mí también me eche de menos.Cuando las palabras no bastan. Porque dentro quema algo que no se puede decir. Que no se consigue decir. Cuando quien tienes delante, en lugar de darte la respuesta que querrías, dice otra cosa. Dice más, dice demasiado. Ese demasiado que es nada, que no sirve para nada. Y que hace el doble de daño. Y el único deseo es devolver ese dolor. Hacer daño. Pero me da igual. Ahora sí que sí. Me da completamente igual. Tengo esto, por poco que sea. Otros no tienen nada. Y yo tengo mis recuerdos, malditos recuerdos que hacen daño, pero recuerdos. Bonitos. Preciosos recuerdos. Y... ¿sabes? Tengo que decirte que siempre he tenido ganas de ti. Por todo lo que he imaginado, soñado, deseado. Por lo que sé y aún más por lo que no sé. Por ese beso que aún no te he dado. Por el amor que nunca he hecho. Tengo ganas de ti, de ti entero. De tu errores, de tus éxitos, de tus equivocaciones, de tus dolores, de tus simples incertidumbres, de los pensamientos que has tenido y de los que espero que hayas olvidado, de lo pensamientos que aún no tienes. Tengo ganas de ti. Tengo tantas ganas de ti que nada me basta. Tengo ganas de ti y no sé ni si quiera por qué…Uf. HO VOGLIA DI TE.

Seguro debe haber un modo.

Se suele decir que cuando llega el tiempo en el que se podría, ha pasado aquel en el que se pudo. Y es tanta la verdad de lo dicho, es tanta la ansiedad que tenemos por vivir aquello que nos olvidamos de esto, de los más cercano. No sabemos cuan lejos puede llegar a estar un hecho y sólo somos capaces de fijar nuestra mirada en aquel punto alejado al que deseamos ir, olvidandonos del camino que debemos recorrer para poder alcanzarlo. Por el camino, vamos soltando lastres, vamos dejando partes de nosotros mismos, que, a fin de cuentas, es perdernos poco a poco. Vamos sintiendonos mejor y dejamos mentiras, falsedades... por dejar dejamos hasta amistades y nos quedamos con los sueños, con aquella parte de nuestra memoria que, aunque sea irreal, nos hace sentir bien. Aquí puedes robar sueños de todo tipo, sueños que, no obstante no mueren. Miedos, esperanzas, ilusiones, libertad. Los sueños no cuestan nada, y nadie puede reprimirlos. Yo, quisiera una magia que se encendiera por la mañana y no se apagase por la noche. Alguien a quien mirar y a quien decir las cosas que aquí escribo. Sentir que , por una vez, todas y cada una de mis palabras tienen un destinatario, uno que pueda entender a la perfección lo que yo llevo dentro, lo que suelto en esos momentos. Futuro. Sienta bien pensar en el pasado cuando el futuro da miedo. Cuando no sabemos lo que nos deparará, y por muchas cosas malas vividas, ya han pasado. No están, terminaron. Y continuamos en nuestro mundo, viviendo aquellas fantasías.En la vida no se puede tener de todo; sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida. Y lo que a veces, pudiera parecer una rareza, algo impuro, no es sino una belleza diferente, que no sabemos aceptar. Al menos no por el momento. Por ello debemos avanzar. Hacia adelante. Seguir , cueste lo que cueste. Y ahí entras tú, esa fuerza que me hace ir hacia allí, seguir luchando. Así, de repente. Sin nada que decir. Apareces. Y te metes en mi vida, sin que yo te lo pida. ¿Que haces? No te necesitaba. Estaba mejor así, sin comederos de cabeza. Sin malos ratos.Mal de amores. Y no se cura fácilmente. No existen medicinas. Ni remedios. No se sabe cuándo pasará. Ni siquiera se sabe cuánto duele. Sólo el tiempo lo cura. Mucho tiempo. Porque cuando mayor ha sido la grandeza de un amor, tanto o más largo resulta el sufrimiento cuando éste se acaba. Y no grandeza se refiere a la duración, sino a la pasión, a ese éxtasis, a ese punto máximo en el que el motor te puede llevar, a esos brazos. Y nos reprimimos a no pensar, a darnos por vencidos, a sentir que es propiedad, lo que en realidad no es cierto. Ninguna relación humana contempla la posibilidad de que uno se halle en posesión del otro. En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos puede encontrar por sí sóla. Y no nos sirve. Seguimos ahí, luchando. Corazón y razón. Porque dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Y que pasa...¿cuando no hay esperanza? Cuando desde el principio no la tienes, cuando comienzas a ciegas en un callejon oscuro. Cuando no tienes voz en medio de un montón de ruido . Silencio irritante. Pasan los minutos. Pasan las horas. Pasa algún día. He leido de todo. He hecho de todo. Pero resulta muy dificil escapar al propio silencio. Lo dijo hasta un sabio japonés: puedes escapar al ruido del río y de las hojas al viento, pero el verdadero ruido está dentro de ti. Y es entonces cuando te das cuenta de que el ser humano siempre ha buscado amar y ser amado, siempre ha creído ver en el amor una especie de catarsis o fuerza liberadora que lo podía todo, creo que esto es así desde que el mundo existe, aunque siempre se ha de estar preparado para la otra cara de la moneda, y no acabar destruido.

Aquello no es sabiduría, es locura.

Ese motor que te da fuerza, rabia, determinación. Ese motor que te da un motivo para volver a casa, para buscar otro gran éxito, para trabajar, cansarte, esforzarte, para alcanzar la meta final. Ese que te hace ver lo que pocos pueden, que te ayuda a levantarte cada vez que te caes, que te llena con la simplicidad de una sonrisa, que hace que vivas cada segundo, llores de alegría, te quedes helada y agradezcas cada muestra de cariño por minúscula que sea, porque ahí está la verdadera grandeza, en las cosas pequeñas.Ese que te hace saber que no pretendes apropiarte del corazón de otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. El que te hace ser consciente de que hay respuestas que quizá deban cambiarse. Ese motor que, después, decide hacerte descansar justo entre sus brazos. Fácil. Mágico. Perfecto. Ese motor amor.