lunes, 11 de julio de 2011

Es hora, de darle color.


Supongo que la vida no es fácil, o eso dicen los mayores. Que los problemas que tenemos ahora no serán ni la mitad de los que tengamos cuando crezcamos, que la vida da mil vueltas y que el que algo quiere algo le cuesta. No sé si viviré en un adosado o tal vez en un apartamento de cincuenta metros cuadrados, si la vida me dará oportunidades o me las tendré que buscar. Puede que sólo sean dichos o que las personas que han vivido saben de lo que hablan. Lo que es cierto es que no hay que quedarse abajo, complejo aceite. A veces me pregunto el porque de las cosas, aunque no las tengan. El motivo de una simple sonrisa, de aquellas miradas, de esas cosas que no se dijeron. Suponemos que la vida es un camino que nos conduce hasta el final, y que hay que caminar, y caminar. Nada más que caminar. Que consiste en añadir días a tu vida. Para mi la vida es otra cosa. Puede que sea diferente de verdad, o que como a otras muchas, sólo me lo llamen por alagar. Pero, como decía, para mi la vida es otra cosa. Para mi consiste en disfrutar al caminar, en sonreir al descansar y cuando comience a chispear, aprender a bailar. Tiene que ver con la felicidad que tu quieras recibir, las cosas que estes dispuesta a soportar y perdonar, las personas que nunca quieras olvidar. Fantasear, imaginar. Soñar con volar. Pensar, cada noche, que el mundo no te vale, que eres demasiado grande. Y cuando algo te influya, que baste con pensar que tu eres más fuerte que todo eso. Para mi, todo eso no significa vivir. Significa, mucho más. Para mi supone estar con una sonrisa veinticinco horas al día, supone alegrar a los demás, supone crear mi mundo especial. A mi , no me vale con morirme mañana y haber vivido algo. Yo quiero todo, quiero vivirlo todo, pues no consiste en añadir días a tu vida, sino, vida a tus días.