Querido amor,
hoy no soy yo la que te escribe, hoy mi cabeza no será la creadora ni serán mis razones las que piensen. Hoy, te escribo desde dentro, te escribo desde ese motor que me impulsa a decirte cada día lo mucho que te quiero, hoy, te escriben mis manos, las mismas que te acarician, te escriben mis labios, los que te susurran que te necesitan, te escriben mis ojos, los mismos que un día viste emocionarse con tus palabras.
Hoy, no soy yo la persona que te escribe precisamente porque hoy, no soy persona. Me he vuelto aire, agua, fuego... me he vuelto sentimiento y sensación, frío y calor. Me he vuelto viaje, y estancia, futuro y pasado, hoy me he vuelto tú. Hoy son mis manos las que se dejan guiar por lo que el propio corazón les va dictando, sin hacer incapié en ortografía, coherencia u otros de los muchos fallos que pueda cometer una persona al escribir. Hoy te escribo para decir, o quizá simplemente te escriba por escribir.
Puede, que esta carta sea una pantomima, o simplemente lo más importante que he escrito durante mucho tiempo. Hoy es San Valentín, diecinueve de marzo de dos mil diez, veintiséis de octubre de dos mil once... Hoy es ese día en el que te recuerdo, y te escribo. Una persona puede callarse demasiadas cosas, pero algún día las tiene que decir y yo, hoy tengo que decirte que lo siento. Siento no haberte dicho todas las cosas que aquí escribo cuando tuve oportunidad, siento no haber sabido como expresar, pero hay algo que debo aclarar y es que, hay momentos en los que podrías decir de una y mil maneras que quieres a alguien y que no te salga ninguna, o simplemente momentos en los que no hacen falta las palabras...¿Te he dicho ya que hoy es 12 de febrero? Recuerdo como ayer mismo cumplía años... o quizá... no, no creo. Sería imposible más bien. No lo sé.
Hoy me he dado cuenta de que para ella, no existe el tiempo, no existe esa progresión del mismo: es esa chica que te vio hace poco y que se enamoró de tu sonrisa, es aquella que no podía evitar besarte y es la misma que ahora mismo prefiere no pensar. Sí, es esa. Esa que te echa de menos, que te necesita, que se muere sin ti. Es esa y yo, estoy aquí en su nombre. Hoy, te escribo para decirte que es una orgullosa, pero que te quiere más que a nada, y que aunque se marche yo me quedo contigo. Te escribo para hacerte saber que es caprichosa pero que tu, eres mucho más que eso para ella, pues para ella no eres capricho, eres vida, alegría... eres amor.
Eres esa persona por la que se levanta cada mañana y por la que se acuesta, tu bien lo sabes. Aquella por la que come, bebe y vive. Aquella por la que iría al fin del mundo y moriría. Sabes, con toda certeza que eres lo más bonito que nunca le ha pasado y la única persona de la que se ha enamorado y yo, estoy aquí para decírtelo en su nombre porque además, es una cobarde. Es la que presume de lo que carece y te dice a ti que te dejes de cobardías y reconozcas lo que te pasa, la que te dice que te dejes llevar por el corazón y la primera que me olvida en un cajón. Y por eso estoy aquí. Para decirte que no me deja salir y que muchas veces la tengo que hacer daño para que me deje decir, que incluso la tengo que hacer llorar para que tu veas lo que la haces sentir. Hoy, estoy aquí para decirte que se culpa por lo vuestro, mejor dicho por lo mío y lo de él, si ya sabes a quien me refiero, ¿no? Realmente no me dirijo a ti, me dirijo a él, amor.
Perdónala si algún día se queda callada o si se acorbarda ante esto tan grande. Tales dimensiones solo provocan en ella que se sienta pequeña, diminuta. Tú eres para ella un soplo de aire fresco que no deja de existir, eres el beso bajo la lluvia, la noche en una playa o el amanecer visto desde un faro. Eres ese "creo en los para siempre" y odio los "hasta nunca", eres esos amores "de verano" que al final son "para toda la vida". Contigo, ella se siente invencible. Eres, toda y cada una de esas cosas imposibles que se pueden llegar a hacer por amor...
Yo, hoy estoy aquí para escribirte y para decirte que no hay nada más bonito que lo que yo tengo aquí, no hay nada más bonito que saber a ciencia cierta que has encontrado al amor de tu vida, no hay nada más bonito que una lágrima. Yo, hoy estoy aquí para decirte lo que ella no puede y para hacerte saber que jamás se arrepentirá de lo que soy yo, y que toda una vida a la luz de tu sonrisa es lo que ella necesita. Hoy, yo, estoy aquí para decirte que es ella y que tu para ella eres el mejor castigo, eres delito, y eres, amor.
Te quiero.
Fdo, corazón.