Y veo, entradas de recuerdos, fotos de momentos olvidados. Hoy, últimamente, sólo hay en mi memoria imágenes de reproches, de actitudes que supuestamente desaparecieron, recuerdos de situaciones de gritos y discusiones, sueños deseando que todo cambie. Sólo soy capaz de rememorar un deseo, un solo deseo que no se cumplió, el que pedías cada noche. Los sueños se cumplen pero no podemos esperar a que pasen solos. Nos dan la puerta a nuestros deseos pero una vez conseguimos entrar, somos nosotros los que tenemos que coger la espada y luchar contra el dragón, nosotros los que tenemos que ser espías de los deseos y anhelos de aquellos a quienes queremos para que no tengan que decirnoslo, nosotros los que debemos darlo todo.
Si no, ni vale quejarse, llorar y arrepentirse de que no lo conseguimos, de que se nos escapó.
Hoy, sólo veo una perdida de tiempo. Un día que nos unió ha sido el mismo culpable de que nada sea lo mismo. Soy culpable, de querer, de amar y e soñar. Culpable de luchar, darlo cada día y confiar. Culpable de regalar sonrisas e incluso lagrimas. Ni una vez más, no volvere a ser culpable de regalar lagrimas de cristal a sentimientos de elefante.