Soy la misma gilipollas que esta mañana, minutos antes de que demostraras tu cobardía había escrito un tablón en Tuenti. La misma idiota que mira cada segundo el WhatsApp esperando que por una puta vez dejes ese orgullo que te recorre las venas y digas "Princesa, te quiero, perdóname, el resto no importa". Eres esa persona que me hace recordar aquel dicho de te recorre bilis en vez de sangre.
Y lo peor, es que tu intención en ningún momento ha sido buena. Podrías haberte ahorrado cada palabra amable para luego acabar de esa manera, para luego demostrar lo poco que vales. Que tu, has ido como el que va dando un abrazo para luego clavar el cuchillo por la espalda, pero que no lo vea no significa que duela menos. Has hecho que sienta cada caricia cada tierno aliento antes de que por mi espalda note la fría y sucia sensación del acero clavándome cual cuchillo en mi pecho, con tus palabras.
La gente como tu merece vivir por el simple hecho de que el día de mañana, le hagan pasarlo mal. Sabes que yo no puedo, porque te quiero demasiado y a pesar de que a veces mi pronto me hace decir cosas que no quiero soy la imbécil que vuelve a ti como un puto yoyo.
Púdrete, púdrete cual manzana vieja, que luego volverás a mí y yo seré la grandísima imbécil de volver a caer en tus putos brazos tras un par de tortazos y cuatro gritos. Esa imbécil que te consolara después de las traiciones y daños que te hagan aquellos a quien hoy les ofreces buenas palabras, las mismas que a mi me quitas y no eres capaz de darme después de cada puto momento que te he dado, incluso después de haberte entregado mi corazón y haber sido capaz de darte mi vida. Pero así soy yo, tonta perdida, gilipollas, y a veces incluso pierdo mi puta dignidad pero que quieres, si lo hago es por el puto fallo de quererte tanto.
Púdrete, púdrete cual manzana vieja, que luego volverás a mí y yo seré la grandísima imbécil de volver a caer en tus putos brazos tras un par de tortazos y cuatro gritos. Esa imbécil que te consolara después de las traiciones y daños que te hagan aquellos a quien hoy les ofreces buenas palabras, las mismas que a mi me quitas y no eres capaz de darme después de cada puto momento que te he dado, incluso después de haberte entregado mi corazón y haber sido capaz de darte mi vida. Pero así soy yo, tonta perdida, gilipollas, y a veces incluso pierdo mi puta dignidad pero que quieres, si lo hago es por el puto fallo de quererte tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario